Normalmente no escribo sobre política, simplemente no es mi costumbre, al mismo tiempo, creo que lo que está sucediendo en mi país trasciende lo político, y pasa por otros planos, en muchos casos mucho más personales. En este sentido, el primer planteamiento que es importante responder, es ¿qué fue lo que pasó el domingo 06 de diciembre?, y a esta interrogante se han dado muchas respuestas, la mía es sencilla, se dio un paso adelante, no me malinterpretes, fue un gran paso, pero no más que eso, un primer paso, muy necesario para iniciar un camino diferente, hacia el desarrollo de nuestra Venezuela, pero aún no hemos solucionado absolutamente nada, y es que creo que sin este paso era imposible comenzar a solucionar absolutamente nada.
Desde el punto de vista electoral, considero que la oposición capitalizó el descontento del país, esto no quiere decir que todos los mas de 7 millones de votantes apoyen a la MUD y a sus candidatos, seguro estoy de que buena parte ni siquiera conoce el nombre de sus nuevos diputados, solo quiere decir que no les gusta el rumbo el que el gobierno ha marcado para el país.
El siguiente planteamiento es: ¿Y ahora qué?, aunque la tentación puede ser mucha (lo confieso) creo que lo peor que la nueva asamblea podría hacer, sería utilizar el poder de la mayoría calificada para aplastar o barrer al oficialismo, eso sería convertirnos en lo que criticamos. Definitivamente lo más correcto será abrir espacios de diálogo respetuoso, ceñimiento total a la normativa, inclusión de las minorías en comisiones, en fin, demostrar con hechos lo que hemos venido diciendo con palabras, en Venezuela cabemos todos, y todos somos importantes y necesarios, recordemos siempre que de la diversidad surgen las mejores ideas.
Tampoco creas que me volví come flor y que ahora todo está bien, la felicidad de cuentos de hadas afortunadamente no existe. Creo que vienen tiempos duros, difíciles, probablemente aún más duros que el presente, pero la luz al final del túnel está comenzando a aparecer, por esto me siento optimista, creo que este primer paso puede ser lo suficientemente firme para comenzar a construir el país con el que soñamos, un país productivo, y de paz, donde en las fotos del Cruz Diez del piso de Maiquetia, los pies apunten hacia Caracas, y no hacia las salas de embarque.

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